Que llegue internet rápido al router no garantiza un WiFi igual de rápido en toda la vivienda. La calidad real de la conexión depende de la distancia al router, las paredes, las interferencias, la banda WiFi, las capacidades del dispositivo y la ubicación de los puntos de acceso.
1. El router está en un mal sitio
Es una de las causas más comunes de un WiFi débil. Un router escondido en un armario, detrás del televisor, en el suelo o pegado a una pared exterior tiene mucha peor capacidad para cubrir toda la vivienda de forma uniforme. La señal WiFi se propaga en todas direcciones desde el router, por lo que su ubicación es fundamental.
Lo ideal es colocar el router:
- lo más centrado posible respecto a la zona que debe cubrir
- a una altura razonable
- lejos de elementos metálicos
- lejos de grandes aparatos eléctricos
- en un espacio abierto
2. Hay demasiadas paredes entre el dispositivo y el router
Cada pared puede debilitar la señal WiFi, aunque no todas lo hacen en el mismo grado. Un tabique ligero puede tener poco impacto, mientras que una pared gruesa de hormigón, hormigón armado o de carga puede reducir considerablemente la cobertura. El problema se nota especialmente cuando el router está en un extremo de la vivienda y el dispositivo, en el otro.
3. Usas la banda de 5 GHz o 6 GHz demasiado lejos del router
Las bandas más nuevas ofrecen velocidades altas, pero tienen menor alcance que la de 2,4 GHz. En la práctica, un dispositivo cerca del router puede obtener muy buenos resultados, mientras que en una habitación más alejada la velocidad puede caer en picado. Por eso forzar una sola banda en toda la casa no siempre es la mejor solución.
4. La red WiFi está saturada
En un edificio de varios vecinos, tu router no es el único que usa WiFi. Los routers de al lado pueden funcionar en los mismos canales o en canales solapados, provocando interferencias mutuas. El problema puede notarse especialmente por la noche, cuando la mayoría de los vecinos están conectados — conviene revisar no solo tu router, sino también el entorno de redes cercanas.
5. Tu dispositivo tiene limitaciones
El router puede admitir velocidades muy altas, pero tu móvil, tablet, portátil o televisor quizá no. El resultado depende de:
- el estándar WiFi
- el número de flujos compatibles
- el ancho de canal
- las capacidades de la tarjeta de red
- la calidad de las antenas
- las condiciones de radio actuales
Por eso el resultado de un test de velocidad en un dispositivo no tiene por qué coincidir con otro.
6. El router está sobrecargado
Un router antiguo o poco potente puede tener problemas para gestionar muchos dispositivos a la vez, y en una casa puede haber una docena, varias decenas o incluso más dispositivos conectados: smartphones, ordenadores, televisores, consolas, cámaras, dispositivos de hogar inteligente, altavoces, impresoras. El número de dispositivos por sí solo no es un problema, pero con mucha carga un equipo más débil puede no dar la talla.
7. El problema no es el WiFi, sino la conexión a internet
Conviene separar dos cosas: la velocidad de la conexión del dispositivo con el router, y la velocidad de la conexión del router con internet. Si el WiFi entre tu portátil y el router va bien pero internet va lento, el problema puede estar en tu operador, la línea, el router, el servidor del que descargas datos, o la carga actual de la red. Por eso, antes de cambiar de router, conviene averiguar exactamente dónde está el problema.
8. El repetidor WiFi está en un mal sitio
Un repetidor WiFi no debe colocarse donde la señal del router ya es muy débil. Primero necesita recibir una buena conexión con el punto principal de la red para poder retransmitirla después. Si colocas el repetidor en una zona muerta, solo podrá "repetir" una conexión débil.
9. La vivienda es demasiado grande para un solo router
Un router puede bastar en un piso pequeño, pero en una casa grande, de varias plantas o con una distribución complicada, puede no ser suficiente. Una mejor solución puede ser:
- un sistema mesh
- un punto de acceso adicional
- puntos de acceso bien planificados
- conectar los puntos WiFi mediante Ethernet
Lo importante no es comprar otro dispositivo, sino colocarlo correctamente.
10. No sabes realmente dónde está el problema
Esta suele ser la cuestión más importante. Si el WiFi va lento en un sitio concreto, eso no significa automáticamente que necesites un router más potente. El problema puede deberse a una pared concreta, la distancia, interferencias o una mala colocación de los dispositivos. Por eso, en lugar de adivinar, conviene comprobar primero la calidad del WiFi en toda la casa.
¿Cómo encontrar los puntos débiles del WiFi?
Lo más sencillo es hacer mediciones en distintas habitaciones. Comprueba:
- el punto justo al lado del router
- la habitación más cercana
- una habitación separada por una o varias paredes
- el punto más alejado de la vivienda
- la planta de arriba, si vives en una casa de varias plantas
Compara no solo la velocidad de internet, sino también la fuerza de la señal WiFi y la estabilidad de la conexión.
Resumen
Si el WiFi va lento a pesar de tener internet rápido, no empieces comprando un router nuevo. Primero averigua cuál es la causa real del problema. Lo más habitual es:
- una mala colocación del router
- las paredes y la distancia
- las interferencias
- una banda poco adecuada
- las limitaciones del dispositivo
- la sobrecarga de la red
- muy pocos puntos de acceso
Una red WiFi bien planificada puede ser mucho más eficaz que simplemente comprar un router más potente.
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